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La Vanguardia


christian - 16/05/2018 - 0 comments

La Vanguarda nos explica por qué Mario Vargas Llosa se reserva cada verano desde hace años unas semanas en la Clínica Buchinger Wilhelmi.

 

Una clínica pionera en Europa, con sede en Marbella, ofrece ayunos curativos

“No pasas hambre”

  1. Giralt

 Mario Vargas Llosa se reserva cada verano desde hace años unas semanas para descansar en la clínica Buchinger Wilhelmi, en Marbella, uno de los centros pioneros del ayuno en Europa. “Es verdad que gracias al ayuno se pierden unos kilos, pero es el aspecto menos importante de la cura. Uno descubre su propio cuerpo” escribe el Nobel de literatura en el prólogo de El arte del ayuno.

La clínica, fundada en Alemania en el siglo XX, adapta a cada paciente una dieta en la que se deja de ingerir alimento, con la posibilidad de tomar una taza de consomé de verduras o un zumo de frutas al día. Cada paciente tiene, no obstante, un tratamiento personalizado, con continuos controles médicos y analíticas diarias. Todo se adapta a las sensaciones y evolución de cada usuario.

“Fue fantástico, el día que me dijeron que tenía que comer, lloraba. Una experiencia muy impactante por muchas razones. ¡Podemos estar sin comer y te lo demuestran!”, relata para La Vanguardia una mujer catalana (pide mantener el anonimato), quien estuvo quince días en la Buchinger, en su centro de la Costa del Sol, para perder peso. “Hasta el día 14 no comí nada”, explica. Entre los usuarios de la clínica, ubicada en medio de un paraje natural, celebridades y también grandes chefs que cada año acuden para realizar su propio reset. A la salida aprecian mucho más los sabores y los olores, aseguran quienes lo han probado.

También hay pacientes que acuden con el simple propósito de adelgazar, para recuperarse tras la curación de una enfermedad o para hacer frente a un proceso depresivo. La casuística es diversa, dicen. Entre los usuarios, pacientes originarios de todo el mundo de Europa a los Países Árabes. “Oyes hablar en tantos idiomas distintos….el ambiente es fabuloso, la gente se transforma con el ayuno, te vuelves a reír de las cosas más simples,” recuerda esta paciente catalana.

Los precios de las estancias, en un todo incluido terapéutico, con casi ausencia de comida, son elevados. La tarifa más económica para el ayuno classic, con 21 días en una habitación individual: 6.305 euros. Se incluyen todo tipo de actividades, deporte, relajación, y ocio, para hacer más agradable la estancia y la abstinencia. La estancia más cara, en una suite con terraza y vistas al mar: 33.900 euros.

 

La experiencia, si puede costearse, merece la pena, aseguran quienes lo han probado. En la clínica los pacientes que sí comen, bajo prescripción médica, están separados de los que ayunan. Ningún olor recuerda a la comida. “No pasé hambre, el cuerpo se adapta, es increíble; te das cuenta que con un té llegas a la mañana siguiente. Sales limpio, es como estar en el paraíso”, señala la misma paciente.