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Ayuno entre Buganvillas


Matthias Verständig - 10/07/2019 - 0 comments

La revista Fuera de Serie del periódico económico Expansión, ha sacado un interesante artículo sobre como nuestra actual gerencia, la cuarta generación de Buchinger Wilhelmi Marbella, afronta los nuevos retos. Conoce los detalles aquí

Por VICKY VILCHES Fotografías de JAVIER SALAS

Cuando Victor y Katherina recibieron el relevo de mando de la clínica Buchinger Wilhelmi Marbella les fue entregado un curioso regalo por parte de sus progenitores: una vela. Una vela acompañada de un antiguo relato, el de un hombre cuyo negocio no iba bien y fue a visitar a un sabio. “¿Qué puedo hacer? Mi empresa no funciona”, le imploró. El sabio le entregó una vela y una recomendación: “Cada día lleva la vela encendida a una estancia distinta de tu empresa”. Así lo hizo el hombre e, inmediatamente, la empresa empezó a prosperar. La vela está en una estantería del despacho donde transcurre nuestra conversación y, lo que es más importante, cuando esta concluye, también mi estancia de tres días en este mundo aparte hecho de ayuno y buganvillas, compruebo que Victor Wilhelmi y Katherina Rohrer-Zaiser han aprendido a la perfección la moraleja del cuento y la ponen en práctica con diligencia y elegancia: hay que estar presente todos los días, con los ojos abiertos y mirando bien alrededor. Es la marca de la casa desde hace cuatro generaciones.

Tres días antes de esta entrevista y de esta estancia llegué a la estación del Ave de Málaga con ciertos temores. ¿Qué sabía yo de la clínica Buchinger? Lo mismo que de María Zambrano: prácticamente nada. Solo con mencionar la palabra me asaltó la ansiedad del hambre que iba a pasar. Tal vez por eso miré la palmera de chocolate de la cafetería de la estación con un curioso sentimiento de nostalgia y culpabilidad. La palmera no era grande, no. Era enorme. Tamaño Paquita Salas. Quizá solo reparé en ella porque en los próximos días iba a estar “recluida en la Buchinger”. ¿Pero qué sabía yo de la clínica? Prácticamente nada más allá de aquello que contaba con gracia y desparpajo Carmen Sevilla hace años. Para toda una generación de españoles, la clínica fundada en 1973 en Marbella por María Buchinger era ese lugar donde la artista se sometía periódicamente, con más o menos éxito, a dietas de adelgazamiento. El bajísimo perfil público de la familia propietaria, la discreción de sus pacientes y cierta aura de búnker de privacidad donde ingresaban extranjeros ricos para perder peso contribuían a aumentar el mito.

Raramente conceden entrevistas. Esta es la primera desde que los nietos de María Buchinger tomaran el relevo el pasado año. “Lo hacemos para que se conozcan mejor las ventajas de la ayunoterapia y nuestros valores, no con fines comerciales”, señala Victor.
Son legendarias sus listas de espera, incluso en épocas de crisis. El alto porcentaje de pacientes repetidores (cerca de un 60%) y el buen funcionamiento del boca a oído les mantienen cómodamente alejados de la palestra mediática. La presencia de Isabel Preysler en los últimos veranos les ha puesto de nuevo en el foco de cierta prensa. Mario Vargas Llosa es uno de sus más fieles y convencidos adeptos. Su prólogo del interesante libro El arte del ayuno, de Françoise Wilhelmi de Toledo, lo ha titulado así el Nobel: Ayunar es un placer. Un placer a partir de 3.405 euros los programas de 10 días.

CALORÍAS. Poco amiga de esta clase de placeres, por el momento, solicito una dieta de 2.000 calorías diarias. De nuevo la ansiedad de verme privada de comida condiciona mis impulsos. De hecho, soy más bien frugal y admito que me resulta imposible acabar mis copiosos y suculentos menús. El primer día, en el comedor encuentro en una mesa un cartelito con mi nombre y el número de calorías de mi dieta. Aunque nadie me dio nunca una vela, hecho un vistazo a los cartelitos de otras mesas llevada por la curiosidad: 800 calorías, 1.000 calorías. Apellidos franceses, alemanes, nórdicos, españoles. “Dos terceras partes de nuestros pacientes practican el ayuno, los demás diferentes tipos de dietas, no solo son para perder peso”, me explica Katherina. Los ayunantes, así se les llama, ingieren agua y algunos líquidos, como caldos y zumos. Lo hacen en otro comedor. El mío tiene cierto aspecto de antiguo comedor de Parador, pero con un ambiente muy acogedor. “Vamos a cambiar algunas cosas, estamos trabajando ya con el estudio holandés Nicemakers”, me cuenta Victor.

Relevo generacional y nuevos aires sin perder la esencia: se trata de un negocio familiar con altísimos niveles de servicio y personalización, enfoque científico médico del ayuno terapéutico de prestigio mundial, trato cálido y humano y una impronta de excelencia, rigor, calidez que pasa de una generación a otra. Como la vela. Un gran retrato del patriarca preside el comedor. Otto Buchinger (1878-1966), médico alemán, primer facultativo en documentar los beneficios terapéuticos del ayuno. En otras estancias, hay fotos de su hija, María Buchinger, artífice de la clínica marbellí. Me sorprende su elegancia, energía, armonía y belleza. “Nos marcó a todos”, señalan sus nietos, que disfrutaron de ella hasta su muerte en 2010. Tras leerme un pequeño librito sobre su vida, su figura me intriga. En el comedor pregunto por ella a uno de los camareros que me atienden. “Era una mujer excepcional. Hizo de este sitio una familia. Comía aquí todos los días. En esa mesa. Y siempre nos decía: atiendan primero a los pacientes. A mí, la última”.

Amiga del yoga y del flamenco a partes iguales, su espíritu parece flotar en el ambiente. Una de las cosas sorprendentes de la Buchinger es una especie de estado de felicidad compartido. Ya lo escribe Vargas Llosa: “en la clínica he hecho amistades entrañables”. Este es el espíritu que quieren mantener Victor y Katharina, ese aire de gran familia que incluye a proveedores, empleados y pacientes. Victor aporta la profesionalidad de haber pasado por Laussane. Tiene porte de buen hotelero y de excelente anfitrión. Katherina ha estudiado finanzas. Son un buen tándem con nuevas ideas y quieren mantener el listón alto mientras se adaptan a los nuevos tiempos.

Vienen pisando fuerte. Han hecho público un nuevo estudio sobre los beneficios del ayuno, el más extenso realizado hasta ahora en el mundo. El año pasado inauguraron Antares, La Casa de la Inspiración, un edificio anexo nuevo donde se promueven la armonía, la meditación y la conexión con uno mismo a base de todo tipo de terapias y actividades. “Cada vez tenemos más pacientes que no encuentran sentido a sus vidas, sobrepasados, estresados”. En el aspecto gastronómico, están realizando una fuerte apuesta por la salud, calidad y sostenibilidad, a través de una alianza de cooperación con agricultores locales ecológicos. “La pasada edición nos invitaron a Madrid Fusión y tenemos un centro de I+D dedicado a la gastronomía saludable”. Confieso que he comido divinamente y me he divertido. Hasta he pintado un cuadro. De nuevo en la estación del Ave. De nuevo paso junto a la palmera de chocolate XXL. Y me parece que ya nada es lo mismo.

Clínica Buchinger Wilhelmi
Avda. Buchinger, 15
Marbella
Tel.: 952 76 43 00
buchinger-wilhelmi.com

EN LA CLÍNICA. De arriba abajo, jardín de palmeras y buganvillas; sala de yoga en el edificio anexo; una de las creaciones del chef para los no ayunantes.

HEREDEROS
Victor Wilhelmi y Katharina Rohrer-Zaiser, primos, nietos de la fundadora de la clínica marbellí, María Buchinger, posan en el salón principal de la Casa de la Inspiración.

EN LA CLÍNICA. De arriba abajo, jardín de palmeras y buganvillas; sala de yoga en el edificio anexo; una de las creaciones del chef para los no ayunantes.

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