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Benjamin Bargetzi


Klaus Krüger - 14/08/2026 - 0 comments

Por qué un investigador en IA y neurocientífico acudió a Buchinger para reconfigurar su cerebro

Benjamin Bargetzi desarrolla su carrera en la fascinante intersección entre la biología humana y la inteligencia artificial. Tras estudiar Neurociencia y Psicología, se adentró en el mundo de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático con el objetivo de comprender mejor tanto el cerebro humano como los sistemas de inteligencia artificial. Actualmente trabaja a tiempo completo como escritor y especialista en liberación del trauma.

Sin embargo, a pesar de su profundo conocimiento sobre el funcionamiento de la mente humana, las exigencias de la vida moderna comenzaron a afectar progresivamente a sus hábitos saludables. La construcción de una empresa de éxito, los viajes constantes y la permanente exposición a las demandas del mundo digital acabaron pasando factura. Por eso decidió acudir a Buchinger Wilhelmi para hacer una auténtica puesta a cero.

No se trataba únicamente de dejar de comer. También quería desconectarse de forma consciente del mundo digital para regalarle a su cuerpo y a su cerebro un descanso físico y cognitivo profundo.

Esto es lo que aprendió durante su estancia sobre longevidad, estrés y la importancia fundamental del silencio.

La doble desintoxicación: ayuno para el cuerpo y para el cerebro

Para Benjamin, la experiencia del ayuno en Buchinger Wilhelmi estaba estrechamente ligada a una desconexión digital completa. Ya desde el primer día entregó su teléfono y su ordenador portátil, apartándose por completo del mundo digital.

En el mundo actual, nuestros sistemas dopaminérgicos están sometidos constantemente a una sobreestimulación provocada por estímulos rápidos, mensajes instantáneos y azúcar. Benjamin comprendió que una verdadera recuperación no podía limitarse al cuerpo, sino que también debía incluir al cerebro.

«Vine aquí de forma consciente no solo para hacer un ayuno, sino también para retirarme del mundo y darle un descanso a mi cerebro. […] Creo que en la vida es fundamental que aprendamos a convivir con el silencio que llevamos dentro. Muy a menudo, en cuanto estamos en paz, buscamos la siguiente distracción, el siguiente pico de dopamina, el siguiente estímulo rápido. Y creo que precisamente por eso somos tan infelices hoy en día.»

Los tres pilares del estrés moderno

Durante su estancia, Benjamin llegó a la conclusión de que alcanzar un verdadero equilibrio requiere abordar el estrés desde tres dimensiones diferentes. Si una de ellas se ignora, resulta difícil resolver plenamente las demás:

  • Carga cognitiva: la presión mental derivada de las pantallas, la carga de trabajo, la conexión permanente y las responsabilidades cotidianas.
  • Estrés biológico: el desgaste físico provocado por el exceso en la comida, el azúcar, el alcohol y una dieta poco equilibrada.
  • Estrés emocional y trauma: las cargas psicológicas profundamente arraigadas que llevamos con nosotros.

Su conclusión es clara:

«Mientras no te ocupes del estrés biológico y del estrés mental, tampoco podrás resolver el estrés emocional y espiritual.»

El entorno es más poderoso que la fuerza de voluntad

Una de las ideas más importantes que Benjamin extrajo de su estancia se basa en un principio fundamental de la psicología humana: confiar únicamente en la disciplina es una estrategia destinada a fracasar. En lugar de intentar imponer buenos hábitos mediante la fuerza de voluntad, recomienda diseñar el entorno de manera que favorezca los comportamientos que queremos adoptar.

«La disciplina es una muy mala idea para los seres humanos. Si analizas todos los estudios sobre la fuerza de voluntad, te das cuenta de que somos increíblemente malos a la hora de mantener la disciplina. No creo que yo sea un Buda especialmente disciplinado. ¿Sabes qué hago? Controlo mi entorno. ¿No quiero comer azúcar? No compro azúcar. […] Lo mismo ocurre aquí, en Buchinger. Quiero dejar el café y todo lo demás. Bien, aquí no hay alcohol ni azúcar. Problema resuelto.»

Dos semanas en un entorno así crean un espacio protegido en el que el cuerpo y el cerebro pueden recuperar de forma natural unos hábitos saludables. Son hábitos que, en el fondo, todos necesitamos, pero que a menudo resulta difícil mantener en el ritmo caótico del mundo exterior. El entorno hace el trabajo que la fuerza de voluntad por sí sola no puede hacer.

El propósito como fuente última de energía

Aunque el ayuno alivia el cuerpo y la desconexión digital despeja la mente, para Benjamin ambos son solo pasos fundamentales. Una vez que desaparecen el ruido exterior y las molestias físicas, queda una pregunta esencial: ¿Cuál es mi propósito en la vida?

«La energía procede del propósito. Si cuando te despiertas por la mañana no sabes por qué te has despertado, tienes un problema muy serio. Y tu problema no es la salud. Tu problema es tu propósito.»

Benjamin recuerda en este contexto una idea muy conocida: «cuando estás sano tienes cien problemas; cuando estás enfermo solo tienes uno».

El ayuno y el cuidado consciente de uno mismo ayudan a recuperar el control sobre el cuerpo y a disponer de la energía necesaria para cumplir nuestros objetivos. Pero cuando no existe un objetivo claro, esa energía puede transformarse rápidamente en inquietud y llevarnos de nuevo hacia distracciones sencillas, como desplazarnos sin fin por Instagram o picar entre horas de forma automática.

Un mensaje para directivos y CEO

A los directivos y profesionales de alto rendimiento que consideran que están «demasiado ocupados» para desconectar de verdad, Benjamin les lanza un mensaje directo:

«Si eres CEO y tu empresa se viene abajo cuando te ausentas durante diez días, no has construido una buena empresa. […] El problema está en el sistema que has creado, no en que seas incapaz de desconectar.»

Tomarse conscientemente un tiempo de distancia, reducir la carga cognitiva y permitir que el cuerpo se recupere es, por tanto, una responsabilidad.

Dedicar dos semanas a recuperar energía permite volver con una mente más despejada y desempeñar con mayor presencia el papel de líder, pareja o progenitor.

Los principios de Benjamin para el mundo moderno

  1. Empezar por cuidar el cuerpo: cuando sufrimos constantemente molestias físicas o estrés biológico, resulta difícil perseguir nuestros objetivos vitales de manera constante.
  2. Proteger el cerebro: reducir de forma consciente los estímulos digitales y limitar las interrupciones innecesarias. La tecnología puede ser un potente acelerador para las empresas y la investigación, pero no debería invadir el espacio privado destinado al descanso.
  3. Encontrar la propia rutina: no existe un método universal que funcione para todo el mundo. Ya sea mediante ejercicio intenso, yoga, un masaje profundo o la lectura, lo importante es experimentar hasta descubrir qué permite realmente al cuerpo y a la mente recuperar el equilibrio.
  4. Definir un objetivo claro: la energía recuperada necesita una dirección. Tener un objetivo personal y con sentido permite utilizar esa energía de forma consciente, en lugar de dejar que se disperse en estímulos dopaminérgicos de corto plazo.

Website: www.benjaminbargetzi.com

LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/benjamin-b-bargetzi

Book-English: https://www.amazon.de/End-Emptiness-neuroscience-Life-Changing-Applicable/dp/3430212138

Book-German: https://www.orellfuessli.ch/shop/home/artikeldetails/A1073323301