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CoFFIe estudio


Klaus Krüger - 24/08/2026 - 0 comments

ANÁLISIS DE LA FIBRA DURANTE EL AYUNO

¿Deberíamos consumir más fibra alimentaria durante el ayuno prolongado?

El ayuno modifica profundamente la forma en que el organismo utiliza la energía. A medida que pasa a utilizar la grasa almacenada y los cuerpos cetónicos como fuentes de energía, los microbios intestinales pierden gran parte de su alimento, en particular la fibra fermentable.

Esto plantea una pregunta importante: ¿podríamos preservar los efectos metabólicos del ayuno y, al mismo tiempo, seguir aportando fibras seleccionadas al microbioma intestinal? ¿Podría ser esta una forma más natural de ayunar? Nuestro próximo estudio CoFFIe explora esta posibilidad.

El ayuno remodela la microbiota intestinal

Nuestro equipo científico demostró que el ayuno reduce las bacterias que procesan los carbohidratos de la dieta, especialmente la fibra, y aumenta los microbios que se alimentan de secreciones producidas por el propio organismo, como el moco (LINK). Estos cambios microbianos contribuyen a reorientar el metabolismo energético y podrían estar relacionados con mejoras en la presión arterial y el peso.

Y no se trata solo de bacterias. En un estudio clínico publicado en la revista npj Biofilms and Microbiomes (LINK), examinamos el viroma intestinal de 89 personas durante diez días de ayuno. El viroma se compone principalmente de bacteriófagos: virus que infectan bacterias y que pueden influir en la competencia microbiana y en la organización del ecosistema.

El ayuno redujo temporalmente la diversidad viral y reorganizó las conexiones entre virus y bacterias. Cabe destacar que muchos de los hospedadores bacterianos asociados a estos virus pertenecían a géneros como Faecalibacterium, Roseburia, Eubacterium y Clostridium. Estas bacterias desempeñan un papel importante en la fermentación de las fibras alimentarias para producir compuestos con conocidos beneficios para la salud, como los ácidos grasos de cadena corta, entre ellos el butirato.

Esta relación es biológicamente plausible. La fermentación de la fibra se reduce drásticamente durante el ayuno, porque casi ninguna fibra alimentaria llega al colon.

Por tanto, los cambios virales podrían reflejar —y quizás contribuir a— la reorganización de las comunidades bacterianas fermentadoras de fibra. Este fue otro de los motivos por los que decidimos estudiar estas fibras alimentarias con mayor detalle.

Por qué la fibra es tan importante

La fibra no solo facilita el tránsito intestinal. Muchos tipos de fibra llegan al colon, donde son fermentados por microorganismos. Este proceso produce metabolitos como el acetato, el propionato y el butirato, que contribuyen a la nutrición de las células del colon y al mantenimiento de la función de barrera intestinal.

Varios estudios de referencia ilustran su importancia.

  • Un amplio análisis (LINK) publicado en The Lancet, que combinó 185 estudios prospectivos y 58 ensayos clínicos, halló que un mayor consumo de fibra se asociaba con una reducción del 15–30 % del riesgo de varios desenlaces importantes, como la mortalidad cardiovascular, la enfermedad coronaria, el ictus, la diabetes tipo 2 y el cáncer colorrectal. Los beneficios eran evidentes con ingestas de aproximadamente 25–29 gramos al día y podrían aumentar aún más con ingestas superiores.
  • En un estudio clínico (LINK) publicado en Science, una dieta rica en fibras diversas favoreció de forma selectiva a un grupo de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta en personas con diabetes tipo 2. Los participantes en quienes estas bacterias aumentaron con mayor intensidad también mostraron mejoras más pronunciadas en su estado de salud.
  • Un metaanálisis (LINK) publicado en el American Journal of Clinical Nutrition combinó 64 ensayos con 2099 participantes. Las intervenciones con fibra aumentaron Bifidobacterium, Lactobacillus y el butirato fecal. Este es un matiz importante: distintas fibras nutren a distintos microorganismos, y sus efectos no pueden reducirse a una única puntuación del microbioma.

¿Consumir fibra durante el ayuno es más natural de lo que suponemos?

Los periodos de escasez de alimentos en la naturaleza no siempre implicaban una ausencia total de comida. Los seres humanos y otros animales solían recurrir a los llamados «alimentos de reserva» (fallback foods): recursos menos preferidos pero más fiables, que con frecuencia incluían plantas duras y ricas en fibra.

Esto está especialmente bien documentado en los grandes simios africanos (LINK). Los gorilas occidentales de llanura se sienten muy atraídos por la fruta madura, que puede representar hasta el 70 % de su tiempo de alimentación cuando es abundante. Cuando la fruta escasea, aumentan considerablemente su consumo de hojas, hierbas, corteza y frutas más fibrosas. Las hojas pueden llegar entonces a suponer hasta el 70 % del tiempo de alimentación en los machos y el 50 % en las hembras. Los chimpancés también recurren a médulas vegetales fibrosas y hojas cuando las frutas preferidas están menos disponibles.

Del mismo modo, los grupos humanos cazadores-recolectores han recurrido a tubérculos, bayas, semillas y otros alimentos vegetales silvestres durante los periodos en que los alimentos preferidos no estaban disponibles. Su dieta podía seguir siendo rica en fibra a pesar de una considerable variación estacional.

Esto nos llevó a plantear una nueva hipótesis. Quizás la desaparición total de la fibra durante el ayuno no sea el único modelo biológicamente relevante. Un programa de ayuno de bajo aporte energético que contenga una cantidad razonable de fibra seleccionada podría mantener la transición metabólica y, al mismo tiempo, aportar un sustrato limitado al ecosistema intestinal.

El estudio CoFFIe: explorar el papel de la fibra durante el ayuno

El estudio CoFFIe —Combining Fasting and Fibre Interventions to Optimise Their Gut Microbiome-mediated Health Benefits— pondrá a prueba directamente esta hipótesis.

Setenta y cinco participantes seguirán un programa de ayuno Buchinger con una duración de 10 ± 4 días. Cincuenta recibirán de almidón resistente de tipo IV derivado del maíz, mientras que 25 recibirán un preparado de control a base de almidón de maíz. El almidón resistente escapa en gran medida a la digestión en el intestino delgado y llega al colon, donde puede ser utilizado por microorganismos seleccionados.

Examinaremos si la suplementación con fibra favorece a las bacterias productoras de butirato e influye en la función microbiana, la producción de butirato, el control de la glucosa, la sensibilidad a la insulina y la cetosis. Los análisis metagenómicos y metabolómicos nos permitirán estudiar no solo qué microorganismos están presentes, sino también qué están haciendo.

También prestamos especial atención a los efectos del ayuno más allá del intestino. Unas partículas microscópicas liberadas por las células actúan como mensajeros biológicos, transportando importantes señales moleculares y proteínas entre los órganos. Como innovadores biomarcadores de la medicina moderna, nos permiten comprender mejor cómo el ayuno regula la comunicación celular en todo el organismo.

Para llevar a cabo este análisis altamente especializado, nos complace recibir a una doctoranda invitada de la Universidad de Milán, que será la encargada de realizarlo.

Nos enorgullece colaborar en este estudio con dos destacadas instituciones de investigación: el Leiden University Medical Center (LUMC), la Netherlands Organisation for Applied Scientific Research (TNO) y de la Universidad de Milán.

Aplicación práctica: la fibra no se limita a las verduras fibrosas

Comer más fibra no significa depender únicamente de verduras de textura fibrosa. La fruta puede aportar cantidades considerables de fibra, sobre todo cuando se consume entera y no en zumo. Las legumbres, el pan y la pasta integrales, la avena, la cebada, los cereales integrales, los frutos secos y las semillas también son fuentes importantes.

Estos son algunos ejemplos de sustituciones sencillas para aumentar el consumo de fibra:

Por ello, nuestras recomendaciones nutricionales destacan los cereales integrales y las legumbres como fuentes de carbohidratos ricas en fibra que pueden favorecer el control glucémico. Una dieta variada es preferible a depender de un único «superalimento» o de un suplemento aislado, ya que distintas plantas aportan distintas estructuras de fibra a distintas comunidades microbianas.

Tras el ayuno, estos alimentos deben reintroducirse de forma progresiva según la tolerancia individual. El objetivo no es simplemente consumir la mayor cantidad posible de fibra, sino restablecer un suministro diverso y sostenible de sustratos para un ecosistema intestinal resiliente.

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