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Nuevas publicaciones sobre el ayuno, abril de 2026


s.steiner - 13/04/2026 - 0 comments

NUEVOS ESTUDIOS SOBRE EL AYUNO – ABRIL 2026

La ciencia del ayuno: QUE HAY DE NUEVO?

Cada temporada revisamos los estudios recientemente publicados en las principales revistas científicas. Algunos confirman lo que ya observamos en la práctica clínica. Otros nos desafían con interpretaciones simplificadas que merecen una lectura más crítica.

Esto es particularmente cierto en el caso de una reciente revisión Cochrane («Intermittent fasting for adults with overweight or obesity»), que concluyó que el ayuno intermitente en personas con obesidad no es superior a una dieta convencional para la pérdida de peso, ni siquiera a la ausencia de intervención. Como era de esperar, esto generó titulares llamativos en periódicos y sitios web. Sin embargo, como suele ocurrir en la ciencia, la realidad es más matizada.

El ayuno intermitente como regreso al ritmo circadiano

Cuando se practica correctamente, el ayuno intermitente constituye esencialmente un regreso a nuestro ritmo circadiano fisiológico: consiste, en un período de 24 horas, en dejar de ingerir alimentos o bebidas calóricas – habitualmente durante 10 a 16 horas por la noche – y comer durante el intervalo restante de 8 a 14 horas durante el día.

El intervalo diario de ayuno no es igual para todos

Si la duración adecuada del ayuno se adapta de forma individual, el ayuno intermitente puede:

  • restaurar las señales naturales de hambre
  • mejorar la percepción de la saciedad
  • favorecer la recuperación de la función digestiva
  • contribuir a un peso corporal estable y normal

La clave está en la flexibilidad. Una cena tardía y copiosa a las 23:00 puede requerir un período de ayuno más largo (14–16 horas) para restablecer una verdadera sensación de hambre y una buena preparación digestiva hacia la hora del almuerzo. Por el contrario, una cena ligera a las 18:00 puede permitir que la sensación de hambre reaparezca ya hacia las 9–10 de la mañana.

Más allá de los titulares

En la revisión Cochrane se analizaron cerca de 18.000 resúmenes, pero solo se incluyó finalmente un pequeño número de ensayos. Estos estudios aplicaron estrategias de ayuno muy heterogéneas – como el ayuno en días alternos (comer un día y consumir solo agua al siguiente), un método que rara vez se utiliza en la práctica clínica real.

La duración de estos estudios osciló entre unas pocas semanas y varios meses. Incluso los propios autores – y muchos expertos independientes – expresaron una confianza moderada en sus conclusiones, tanto en relación con el peso corporal como con otros resultados de salud. En resumen: la evidencia es limitada, variable y lejos de ser definitiva.

La calidad de la alimentación es importante

Los estudios analizados examinaron a personas con obesidad y evaluaron cuándo y cuánto tiempo ayunaban, pero no qué comían durante el período de alimentación. Esta es una omisión importante. Así, para las personas con obesidad – a menudo caracterizadas por patrones alimentarios alterados y dietas ricas en azúcares refinados y grasas poco saludables, ayunar algunas horas por la noche no es suficiente. Si la ventana de alimentación se convierte en una oportunidad para mantener una mala alimentación y compensar en exceso, es poco probable que se produzca una pérdida de peso.

¿Qué significa esto para usted?

En cambio, el ayuno prolongado según Buchinger (5–21 días o más), realizado bajo supervisión médica, conduce a una pérdida significativa de peso y grasa. Más importante aún, sus efectos van más allá de la reducción del peso, implicando cambios metabólicos profundos. Esto ha sido documentado de forma consistente en estudios clínicos, incluyendo nuestra propia investigación.

Ayuno y diabetes tipo 2

Un ensayo aleatorizado reciente a largo plazo en personas con diabetes tipo 2 mostró que fases cíclicas de “ayuno” de cinco días durante tres meses condujeron a una remisión sostenida en una gran proporción de los participantes, incluso tres años después. En este caso, no se trataba de un ayuno estricto, sino de comidas reducidas en calorías, azúcar y proteínas. Este hallazgo respalda lo que observamos clínicamente: un ayuno estructurado puede desencadenar adaptaciones metabólicas duraderas, no solo una pérdida de peso temporal.

“Fasting Mimetics”: ¿ciencia o atajo?

Otro estudio llamó nuestra atención —y también generó cierto escepticismo. El concepto de “fasting mimetics” ha resurgido. Un suplemento que combina espermidina y otros compuestos mostró mejoras en el control del hambre y en varios marcadores cardiometabólicos durante ocho semanas. Sin embargo, considerar esto como un verdadero sustituto del ayuno es, como mínimo, una exageración.

El ayuno no es un único mecanismo, sino un programa sistémico coordinado y multidimensional que implica:

  • regulación hormonal
  • cambio metabólico
  • procesos de reparación celular

Más allá de los efectos físicos, el ayuno también tiene:

  • una dimensión social (experiencia compartida y solidaridad)
  • una dimensión psicológica e incluso espiritual (claridad, reducción de la ansiedad)

Es muy poco probable que una cápsula pueda reproducir esta complejidad. Las mejoras en biomarcadores aislados no deben confundirse con la transición metabólica completa del estado de ayuno. Estas afirmaciones suelen acercarse más al marketing que a la ciencia.

De la ciencia a la práctica: apoyo más allá de la clínica

La ciencia sigue evolucionando, al igual que nuestro enfoque del ayuno.
Para apoyar los beneficios metabólicos a largo plazo iniciados durante su estancia, estamos introduciendo un nuevo programa de seguimiento. El programa «FastForward», diseñado para acompañarle en su vida diaria tras regresar a casa, incluirá:

  • ayuno intermitente guiado
  • modificación del comportamiento mediante la autoobservación
  • monitorización continua de la glucosa
  • ciclos cortos de ayuno de 5 días en casa (“The Buchinger Fasting Box”)
  • consultas por videollamada con médicos y nutricionistas de Buchinger

Este programa conecta la experiencia clínica con la vida cotidiana, ayudándole a mantener los beneficios del ayuno a lo largo del tiempo.