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Aumentar la resiliencia en tiempos del COVID-19


Steffanie Hornstein - 30/11/2020 - 0 comments

Desde la Psicología entendemos la resiliencia como la capacidad para superar situaciones traumáticas y dificultades, saliendo de ellas con más recursos y fortalecidos.

La pandemia que sufrimos en la actualidad por el Covid19 está afectando a todos los seres humanos, a cada uno, según su entorno y sus circunstancias vitales, de una forma más o menos grave; pero todos hemos sufrido cambios en nuestra vida que nos provocan incertidumbre y ansiedad ante lo desconocido.
Podríamos decir que estamos viviendo una situación traumática a nivel colectivo como humanidad, e igualmente, deberíamos fomentar de manera colectiva la resiliencia, para que todos pudiésemos salir fortalecidos y con más herramientas de afrontamiento de esta situación que nos toca vivir en la actualidad.

Consejos para aumentar nuestra resiliencia en la vida diaria:

Adoptar como rutinarias las medidas básicas de prevención, y pensar que seguirlas es una forma de protegernos activamente. Cuando somos activos en nuestro autocuidado, la resiliencia aumenta, porque tenemos sensación de control sobre una situación que pensamos que no es nada controlable.

Resilienz Widerstandskräfte

Preocuparnos por los demás, dedicarnos al cuidado de los que tenemos alrededor. Salir del ensimismamiento y la autocompasión y ofrecer nuestra ayuda y cuidado a los demás aumenta la confianza en las propias capacidades, además de crear una sensación de comunidad y disminuir la soledad. Este ha sido uno de los efectos positivos de la pandemia, y ahora debemos mantenerlo en el tiempo y fomentarlo. Colaborar con ONGs, hacer donaciones, compartir nuestros conocimientos de forma altruista… todo sirve para estar conectados y crear un espíritu de comunidad.

Practicar la respiración profunda. En momentos puntuales donde tengamos síntomas de ansiedad, la respiración es una gran aliada. Es algo muy básico, pero a la vez muy efectivo. Tomarse un minuto con los ojos cerrados y llevar toda nuestra atención a sentir cómo el aire entra y sale de los pulmones, puede suponer la diferencia entre desencadenar o frenar un ataque de ansiedad. Aprender a meditar, tomar clases de Mindfulness, practicar el yoga… pueden ser nuevas actividades que fomenten nuestra resiliencia, aunque sólo practiquemos cinco minutos al día.

Pensar que en esta vida TODO pasa, y esta situación también pasará. En la historia de la humanidad hemos vivido guerras, pandemias, hambrunas… y todas pasaron en algún momento. Pensar que todo tiene un tiempo, y que esto también pasará, nos da esperanza.
La vida naturalmente se compone de mejores y peores momentos. Interiorizar esta idea nos puede ayudar a relativizar lo malo y a disfrutar lo bueno intensamente mientras dure, sabiendo que nada permanece inmutable en el tiempo.

Cómo fomentamos la resiliencia en Buchinger-Wilhelmi:

Durante el ayuno, nuestro cuerpo experimenta un aumento de las fuerzas auto-curativas. Esto por sí sólo ya hace que nuestro cuerpo sea más resiliente frente a las enfermedades. Si además dedicamos tiempo y consciencia a fortalecer nuestra mente y nuestro espíritu, multiplicaremos los efectos del ayuno.
Tradicionalmente, la práctica del ayuno se compone de tres dimensiones: dimensión física (ayunar), dimensión social (dar limosna), dimensión espiritual (orar). Cuando practicamos el ayuno atendiendo a estas tres dimensiones, es cuando realmente obtenemos un cambio curativo interior, o lo que el Dr. Buchinger llamaba “Metanoia”.
En nuestras clínicas Buchinger-Wilhelmi atendemos a las tres dimensiones para que la curación del paciente sea lo más completa posible, no sólo a nivel físico, sino también a nivel mental y espiritual.

  1. Dimensión físico-médica: ayunar. Durante el ayuno ocurren procesos de auto-curación en el cuerpo. Los niveles de azúcar en sangre se estabilizan, el colesterol se reduce, ocurre una pérdida natural de materia grasa, nuestras células se regeneran de una forma profunda… todo ello contribuye a que aumenten las defensas y tengamos mejores armas para defendernos contra las enfermedades. Para potenciar este efecto ponemos a su disposición diferentes terapias y actividades que mejoren sus dolencias y su forma física.
  2. Dimensión social: dar limosna. En la actualidad, “dar limosna” lo traducimos como “darse a los demás”. Cuando ayunamos nos sentimos muy bien, y ese bienestar nos ayuda a abrirnos con los demás y a querer compartir. Durante el ayuno estamos más abiertos a escuchar a los otros, se crean verdaderas comunidades de amistad entre nuestros pacientes, por los momentos tan especiales que comparten durante su estancia. Esta sensación de comunidad, de pertenencia, junto con los cuidados de nuestro personal, aumenta la resiliencia. Fomentamos entre nuestros pacientes las charlas, actividades en grupo y reuniones informales donde poder compartir.
  3. Dimensión espiritual: orar. No necesariamente tiene que ver con la religión, sino con la espiritualidad y la conexión con uno mismo. Durante el ayuno tenemos la oportunidad de estar más en contacto con nosotros mismos, se dan las circunstancias para estar alejados de lo cotidiano que reclama nuestra atención hacia el exterior, y conectar con nuestro interior. Es la oportunidad para hacer balance de lo vivido y buscar formas de cambiar lo que no nos satisface de una forma realista y con sentido común. Para ello ponemos a disposición de nuestros pacientes toda una gama de terapias desde la psicología y la espiritualidad, incluidas nuestras “Rutas de la inspiración”, diseñadas específicamente para lograr el bienestar psicológico y emocional.

Aquí tienes la Corona Resilience Playlist